29 de junio de 2011

Rilkeana

Buscamos, sobre todo, con una dedicación constante, de años o de toda la vida, aquello que nos hiere. Enfrentados a la rosa, nos arrojamos a besar las espinas, y a sorber la sangre, la nuestra, no la de la rosa,
que siempre queda fresca,
que nunca se marchita.

Parecería que estuviera escrito:

Si yo creyera que este frío sentido significa que los astros decidieron ya, que supiéramos lo que dicen (traducirlo), y que nosotros pudiéramos, a nuestro turno, comunicarlo a los demás.

Son las mismas dudas que tuvo el otro (G. de L., tres veces negador como el patriarca con la sangre que iba a morir crucificada) acerca de la capacidad de la inteligencia para despejar las incógnitas---

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