28 de agosto de 2010

Cinismo

No puede dar lugar a ningún sistema de ética, antiguamente considerada, si ésta tiene como fin la felicidad ahora o tras la vida. Se limita, recorte negativo de un sistema, a los fines de la mera supervivencia, a los mínimos de la voluntad de vivir. La idea nietzscheana de una voluntad de poder, superadora, transformadora en sus giros espirales, muestra el intento (¿por definición fracasado?) de señalar positivamente (el sujeto vio que eso era bueno!) los intentos a ras de suelo, mínimos de verdad, del sujeto cínico.

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